Este es un lugar en donde puedo explotar mi vicio exhibicionista y de provocarlos desde mi muy particular gusto, asi que, es la simbolización de mi imaginario con un toque de perversión, otro tanto de deseo, pero sobre todo de mucho goce... ja!!!
Hoy es día de programa de radio. Resulta que hace unas semanas un buen amigo me invitó a tener un programa de radio por Internet, nunca en mi vida me imaginé que terminaría atrás de un micrófono por mi voz tan delgada y chillona, pero bueno, el punto es que le comenté a una gran amiga si deseaba unirse al proyecto, y nos acoplamos tan bien, que ya llevamos 7 programas y la verdad es que los hemos disfrutado mucho.
Si algún miércoles están de ocio y son las 9 de la noche, pueden meterse a www.plazanetwork.com a escuchar nuestro programa, pero he de advertirles que no es un programa de trascendencia académica ni sociocultural, sino que son dos horas para desconectarse de la rutina y charlar de diferentes temas relacionados con la tinta y lo tinto, je, je, je.
Digamos que la tinta se involucra con las letras, las artes plásticas, y todo lo que implica aterrizar alguna idea sobre papel, pero también involucra lo tinto porque representa como lo erótico o sugerente, a fin de cuentas es radio sin censura, podemos hablar de todo y nada.
En fin, no quiero parecer un comercial prolongado pero la invitación está abierta, si se les antoja hablar de cualquier tema con nosotras serán cordialmente bienvenidos.
Cuentos de la Cripta / La noche del terrortssss...
imagen-google / música/Blue Bob (David Lynch & John Neff)
Era la noche del 31 de diciembre, fría pero llena de luces de mil colores en las calle y ruidos de multitudes encerradas en casas habitación, salieron las dos vestidas para la ocasión, era El Rito de Año Nuevo, habría cena, muchas bebidas y postre mágico.
Llegó la hora, un celular sonó por un par de segundos y colgó, efectivamente esa era la señal para bajar, saliendo del edificio había una camioneta gris Oxford estacionada, era Diego y Liza que habían pasado por Romina y Mariana muy emocionados y con la cajuela llena de bebidas de distintas marcas, hielo y refrescos.
-Romina, ¿quieres manejar?
-No, Diego, déjame decirte que esta noche es MI noche, me pondré bien peda y no pienso agarrar el auto para nada.
-Muy bien, esa es la actitud, amigui.
-Así es, mi Dieg, yo hoy no manejo, yo hoy me divierto.
-Amiga, me parece excelente, yo también quiero festejar mi llegada, quiero probar ese postrecillo.
-Mijis, ¿pasaste por la materia prima?
-Ay, Mariana, Eliam ya hasta la cocinó.
-Bueno, yo sólo preguntaba.
-Tú confía, va estar bien-buenísimo.
Llegaron a la casa de color tinto-marrón, bajaron las cosas de la camioneta, tocaron la puerta y salió Eliam muy arreglado y haciendo reverencias a los invitados: Bienvenidos sean todos –dijo con tono muy ceremonioso. Entraron los cuatro emocionados, se percataron de que eran los únicos invitados, la hermana de Eliam y su novio estaban en la sala y traían un plan muy aparte de la cena mágica del Año Nuevo.
Se acomodaron cada uno en una silla del antecomedor con su respectiva bebida, en lo que Eliam se dirigió al horno para sacar la sorpresa de la noche: un pie de frutas rojas con queso hecho en casa y con ingrediente especial. Todos se maravillaron al ver tan hermoso pie, se veía muy profesional y suculento.
-Yo opino que empecemos con el postre.
-¡Dios! Tengo miedo, se ve muy inofensivo.
-Pues déjame decirte, mana, que se apestó toda la cocina a mota, ¡le pusimos 150 pesos de materia prima! Tuvimos que poner el ventilador en chinga para que se saliera toda la peste.
-¡No mamesss! –gritaron todos al unísono.
-A ver, corta una rebanada.
Eliam comenzó a repartir el postre en pequeñas porciones, un pedacito para Liza, otro mediano para Diego, uno más grande para Mariana y el enorme pedazo –como buena atascada que era- para sí.
(Chomp, chomp, chomp)
-Y tú Romina, ¿no quieres un pedacito?
-No, yo paso.
-Ándale, mana, me la pasé todo el día cocinando.
-Pues yo mejor me espero a la cena y te digo si me animo.
(Chomp, chomp, chomp)
-Está muy bueno, pero ya viste que el pan esta verde.
-Wey, te quedó bien grosero.
-Ja, ja, ja, ja, ¡Este Año Nuevo estará muy intensoooo!
Terminaron de comer el pie, Romina miraba el rostro de todos esperando ver reacciones, pero después de media hora, comenzaron las risitas y el ojito medio cerrado, cuando…
¡Ya mero, ya mero! Gritó Eliam despavorido rumbo al refrigerador a sacar la sidra y las uvas, abrió rápidamente la alacena para sacar unos vasos y puso a cada uno de los invitados a contar sus respectivas 12 uvas y ponerlas en su bebida.
-Eliam, la neta yo no quiero sidra me voy a poner súper estúpida.
-No, tú bebe, sino no se cumplirán tus deseos.
-¿Y si nos pega mucho y nos malviajamos? –preguntó Liza algo dudosa.
-Ay, no, qué mentalidad tan negativa.
-Sí, amigui, bebe, es Año Nuevo, si te pones loca Romina te cuida.
Todos bebieron rápidamente sus bebidas y comían sus uvas mientras sonaba la campa del reloj. Comenzaron los abrazos, primero se dieron un abrazo colectivo y después cada uno se fue dando un abrazo con sus respectivos deseos para el prójimo. Todos se veían realmente emocionados y contentos, pintaba para una noche inolvidable. Pasada la hora, Liza dejó de hablar y comenzó a deprimirse, estaba como ida, Diego se preocupó al verla.
-Amigui, ¿estás bien?
(Movimiento de cabeza asintiendo)
-¿Por qué no hablas?, ¿si puedes hablar?
-Sí, pero me siento triste.
-No, Liza, la mota se amolda a tu estado de ánimo, si te clavas en lo triste te sentirás mal, pero si escuchas la música y cotorreas con nosotros te va poner de muy bien humor.
-Está bien… pero es que estoy muy triste, siento que este no es mi lugar, yo no me quería ir de Inglaterra.
-Liza, tranquila tú relájate, disfruta del momento, mañana será otro día y pensarás en tu novio e Inglaterra.
-Está bien.
La conversación siguió y Liza cada vez se veía más achicopalada. Hasta que llegó un momento en que Mariana le sugirió que se acostara un rato en el cuarto de Eliam,en lo que se le bajaba un poco el avión; accedió y juntas subieron las escaleras, se acostó en la cama y abrazó un cojín que estaba por ahí, Mariana intentó acompañarla un rato pero también estaba muy drogada y comenzó a desesperarse, así que, optó por bajar y dejarla un rato acostada.
-Liza se malviajó.
-Tengo miedo de que se quede en el avión.
-Relájate, anda depre porque dejó a su british man.
-¿Y si queda loca, qué le voy a decir a su mamá? ¡Me la encargó! Imagina, ¡con qué cara!
-Hay que esperar a que se relaje un poco.
Siguieron los cuatro en la mesa, Romina se divertía de la cantidad de comentarios fumados que hacían entre ellos, todo pintaba bien, hasta que comenzó Eliam a comportarse de manera extraña haciendo sonidos guturales algo desagradables, dando la impresión de que vomitaría en cualquier momento: “Muchachos, no se mal viajen, no es que Eliam quiera vomitar, lo que pasa es que se le atoró un eructo” –dijo Romina para calmarlos, ya que tenían una cara de asco y malestar que se podía ver a kilómetros de distancia, mientras que Eliam acentía con su dedo.
Después de un momento de que habían cesado los sonidos desagradables, comenzaron a bailar por la cocina Diego y Mariana, en eso, Diego se acercó suspicazmente a Mariana y le dijo al oído:
-Amigui, ando biennnnn paaacheeeeco.
-Ja, ja, ja, ja… Yo también.
-¿Viste cómo se puso Liza?
-Sí, yo la llevé al cuarto.
-¿Por qué la gente se malviaja?
-No sé, wey, yo me siento como si me hubiera tragado un ácido pero sin malviajarme y encerrada en una casa.
-Amigui, ¿te confieso algo?
-Dime.
-Me siento mal, bueno culpable…
-Pero, ¿por qué?
-Porque me la estoy pasando biennn chiiiiido, mientras que Liza está malviajada en el cuarto y Eliam en el baño.
-Ja, ja, ja, tú no te sientas culpable, mejor disfruta tu viaje.
-Tienes razón.
Todo iba perfecto hasta que llegó Romina diciendo que Eliam andaba en la perdición total, a los minutos Mariana comenzó a sentirse rara y pidió que la llevaran con Liza al cuarto. Se subieron las dos, a los diez segundos subió Diego, a los cinco minutos subió Eliam, total, la fiesta se trasladó a la cama de la habitación.
Estaban todos a risa y risa con los comentarios intergalácticos de Eliam, se levantó repentinamente y comenzó a dar vueltas por el cuarto, después corrió al baño a prender las luces, salió de nuevo y recostó la mitad del cuerpo al filo de la cama, diciéndose a sí mismo: “Haz tierra, haz tierra, sí, sí, noooooo, no te vayas, noooo, haz tierraaaa!”. Salieron carcajadas al unísono de ver aquel cuadro tan gracioso, cuando de pronto, Eliam se levantó como si lo estuvieran exorcizando, caminó dos metros y salió de su boca un fétido río de vómito. Diego se puso rojo, se levantó como autómata de la cama y caminó hacia la puerta del cuarto, pero no había llegado al marco de la entrada cuando salió de su boca una fuente caudalosa de vómito.
Las caras de las tres chicas era como de una caricatura japonesa, ojos muy abiertos y como forma de espiral con una gotita de sudor en la sien, su boca apretada por el asco y la fuerza interior de no vomitar al ver tan desagradable fotografía. Repentinamente se soltó un hedor en todo el cuarto, se asomaron desde la orilla de la cama y miraron todo el mapa mundi que estaba dibujado en el suelo de colores y texturas, era como un cuadro gore, pero en lugar de sangre y destripadero, era vómito y retos de comida.
-Mariana, no vayas a vomitar, por favor –suplicó Romina con mirada angustiada.
-No mi amor, te lo prometo que no.
-Dios, que mal viaje, ¿qué les pasó?, ¿por qué subieron si apenas ya me estaba tranquilizando? ¡Qué ascooo!
-Mariana, agarra tu sudadera y pónsela a Liza en la cara como pasamontañas, yo voy por jabón o algo para limpiar esto.
-Gordita, no me dejes.
-No te voy a dejar, pero espérame tantito.
Mariana envolvió la cara de Liza para que no respirara aquél tóxico ambiente, Romina corrió al cuarto de servicio por Pinol para rociar en las zonas afectadas, Diego seguía en el patio respirando aire fresco y Eliam seguía en el baño devolviendo las vísceras. Una vez que se había repartido salpicones de Pinol por todo el cuarto, Romina tomó la mano de su novia que a su vez tenía agarrada la mano de su amiga, salieron en fila india del cuarto con el cuidado de no embarrar sus zapatos de fluidos gástricos.
Se juntaron los cuatro en la cocina mientras Eliam estaba recostado en la cama de aquélla cámara de gas en los tiempos de Hitler, trataron de poner música para relajarse un poco cuando entró la hermana del principal afectado intrigada por tanto ruido. Todos hablaban al mismo tiempo hasta que Romina pidió la palabra y le explicó todo el suceso. Marcia escandalizada subió las escaleras para ir a checar a su hermano, cuando de pronto se vio bajar intempestivamente con una expresión de asco en su rostro.
-No me chinguen, no se puede ni subir al cuarto –expresó atónita.
-Ya se, wey, perdón jamás me imaginé que se pondrían así todos… A ver cuándo vuelven hacer su pie de Año Nuevo, ¡¡¡ehhhh!!! –dijo Romina toda frustrada.
-Yo no he vomitado.
-Ni yo tampoco.
-Yo, sí. Es que, es que, es automático, cada que veo vomitar a alguien se me sale automáticamente.
-Pues ahora no se van hasta que me ayuden arreglar todo este desastre –dijo Marcia en tono sarcástico y burlón.
-Ya ven, les dije que debemos ir a la Cruz Roja, pero no me hacen caso. ¡Vamos Liza, ándale!
-No, yo no quiero ir, no me siento tan mal, además, ¡qué vergüenza!
-Amigui, en serio no tiene caso ir a la Cruz Roja, te va pasar lo que a Memo y se van a burlar los paramédicos de ti.
Decidieron de manera democrática terminar la fiesta y retirarse a sus casas, evidentemente Romina manejo ya que en toda la noche no pudo beberse ni un vaso completo de su vodka, puesto que estuvo cuidando a Liza en el cuarto de Marcia, o tranquilizando a su novia, o checando que Eliam no se ahogara con su propio vómito.
Se trasladaban silenciosamente en la camioneta de Diego, ya habían dejado a Liza en su casa y le habían hecho un cocowash “Si tu mamá te pregunta algo, le dices que andas bien borracha porque fue Año Nuevo y agarramos la fiesta brutal”, después se dirigieron hacia la Cruz Verde después de que Diego insistió fehacientemente que quería un suero intravenoso. Romina ya toda ofuscada bajó el vidrio de su puerta y cogió la cajetilla de cigarros, tomó uno y lo prendió, Mariana comenzó a escuchar unos sonidos extraños, cuando se escuchó que Diego intentó decir “Amigui, puedes apagar tu…”.
Unas gotas de vómito salpicaron la mejilla de Romina, Mariana gritó desesperada “No, mames, otra vez nooooo” mirando hacia atrás de su asiento y quedándose petrificada al ver la imagen de Diego vomitando sobre su vaso desechable con lo que le quedaba de su cóctel escurriéndole aquélla mezcla extraña de líquidos y sólidos por la boca y la barbilla. Romina buscó rápidamente donde estacionarse, Diego se bajó lentamente y caminó hacia un árbol para terminar su limpia estomacal, Mariana se quedó parada como ida a un costado de la puerta abierta del copiloto y de pronto comenzó a reírse sola. Romina para pronto sacó los tapetes vomitados, abrió la cajuela y uso el refresco familiar como una bomba de agua, agitaba bruscamente y con la mano tapaba la boca de la botella para que el líquido saliera a presión limpiando así aquella pastosa masa.
Habían dejado a Diego en su casa y se llevaron la camioneta para poder trasladarse a su departamento, bajaron las dos sin decir una sola palabra, Romina tomó de la mano a Mariana para cruzar la calle y apretó el control de la alarma del auto. Subieron las escaleras y llegaron a su casa, Mariana estaba pálida y con la boca seca, Romina la desvistió, le dio de beber agua, le puso la pijama y la acostó, después se dirigió al baño para lavarse la cara y los dientes y desmaquillarse. Se acostó a un lado de Mariana que miraba el techo sin decir nada, la abrazó y comenzó a sobarle el cabello suavemente para que se relajara. Por fin Romina durmió hasta que Mariana cerró los ojos y comenzó a respirar profundamente. Efectivamente fue una noche inolvidable.
Tiala, Tiala,
My baby, don't rush me
I know it's coming, but let’s not go crazy
You've got your reasons
And reasons I know
You'll never be alone.
Tiala, Tiala
My baby, don't rush me
I know it's coming, but let’s not go crazy
You've got your reasons
And reasons I know
You'll never be alone.
On the dance floor, the dance floor
You're locked in my sights
You hide in the crowd
And get lost in the lights
Now these feelings I'm feeling
They cut to the bone
Tiala, Tiala,
You're good as gold…
And now I know who's in control
And now I know who's in control…
On the dance floor, the dance floor
You're locked in my sights
You hide in the crowd
And get lost in the lights
Now these feelings I'm feeling
They cut to the bone
Tiala, Tiala,
You're good as gold
And now I know who's in control..
Good as gold – Tiga
Como es su costumbre le dio unas fumaditas al rocket para poder lavar los trastes que tenían como una semana de rezago, se habían convertido en mujeres mucho muy ocupadas entre el nuevo negocio, sus trabajos estables y demás actividades socio-familiares; mantener la casa arreglada se convirtió en una verdadera proeza.
En lo que Mariana hacía todo un ritual exorcista con sus guantes de hule, aerosol perfumado, estados oníricos para bloquear los olores y espíritus malignos de la comida en estado de putrefacción, le llegó un viajesote que ni se imaginaba, una vez más la mota de Santa Susana estaba bastante pegadora.
Comenzó a sacar traste por traste de la tarja para acomodarlos por secciones, todos los plásticos, la loza, lo metálico, etcétera. Se armó de valor e intentó proceder con la limpieza a conciencia de la cocina, mientras que Romina salió al patio a distraerse un poco mirando por el balcón una circulación masiva de bicicletas en la Vía Recreactiva, hasta que el sol comenzó a mordisquear su cuerpo obligándola a refugiarse dentro de la casa. Después de unos minutos se metió al baño y se puso unos pants y una playera sin mangas.
Mientras Mariana seguía haciéndose a la idea de apilar secciones de trastes sucios, llegaba Romina muy juguetona a darle unos repegones por detrás.
-¡Ejeleeee!
-Mmm, que ricas nalguitas.
-Se siente algo, ¿qué traes puesto?
-A Óscar.
-¿Y eso? No me digas que te excita que lave trastes enlamados.
-No. Lo que me excita es verte encuerada lavando trastes, ja, ja, ja.
-Pues créeme que a mí no me parece nada divertido, me estoy comenzando a mal viajar.
Romina se tiró en la cama con las piernas abiertas para que aquél bulto provocado por el dildo se viera mucho más pronunciado, prendió la T.V., cambió de canales compulsivamente y comenzó a manosearse su bultito.
-¡¡¡Aaaah!!! -Un grito estilo película de terror hollywoodense.
-¿Qué pasa?
-¡¡Guacalaaaa!!
-¿Qué te traes?
-No puedo lavar los trastes, estoy muy pacheca y esto es demasiado para mi umbral de asquerosidad.
-Está bien, yo lo hago. Pero ahí andan las viejas en miles de cosas. ¿Y la casa?… bien, gracias.
-¡Ya se!
Mariana se salió al patio a tomar un poco de aire fresco y distraerse mirando la gente que andaba por la Vía. Duró alrededor de veinte minutos en el sol sin darse cuenta, al regresar a la casa se percató que Romina ya estaba terminando de acomodar los trastes recién lavados. Ahora fue ella la que se aventó a la cama a mirar la televisión mientras Romina terminaba los quehaceres.
-¿Vas a fumar otra vez?
-Sí, quiero ver una película.
-Yo ya terminé.
-¡Yey! Qué bueno, la verdad me declaro incompetente en ese tipo de menesteres.
Se acomodó Romina a un costado de Mariana, le tomó la mano y la puso sobre aquel bulto entre las piernas. Mariana le sonrío, tenía el rocket en una mano y la otra sobre Óscar, pero volteó a seguir mirando el monitor. De pronto, Romina comenzó a robar su atención con caricias y besos por todo el cuerpo y frases sugestivas cerca del oído.
Mariana comenzó a extasiarse con aquella estimulación de sentidos, la mota había logrado hacerla sentir de manera intercalada cada una de las sensaciones que le provocaban en el cuerpo, comenzó a disfrutar ese calor que emergía de entres sus piernas. Romina se deleitaba observando las expresiones de aquella mujer envuelta en sensaciones, se levantó rápidamente para colocar una película porno en la televisión. Apareció Sean Cody desvistiendo a un hombre joven y varonil para hacerle sexo oral. Las dos se detuvieron a mirar la película, pero en menos de cinco minutos volvieron a su asunto.
Romina se dio a la tarea de llevar al extremo de la calentura a su novia con frases vulgares, Mariana respondía a cada comentario de la misma manera, los cuerpos comenzaron a segregar sudor, se sentía la temperatura elevarse en cada rincón del cuarto. Romina buscó en el cajón del buró un paquete de condones, Mariana se lo quitó con la boca y la jaló hacia ella.
Se enredaban sus cuerpos como si fuesen un par de serpientes; Mariana comenzó a bajarle el pants a Romina, abrió el paquete con los dientes escupiendo un trozo de plástico que le había quedado entre los labios y lo fue colocando lentamente. Romina le pasó nuevamente el rocket a Mariana mientras le decía “Fuma y dame un shot gun”. Mariana aspiró lo más que pudo aquella combustión y exhaló en la boca de su mujer todo el humo grisáceo que salía de sus pulmones. Romina cogió el control remoto de la T.V., puso la película en mutey conectó la computadora al estéreo para escuchar música en lo que Mariana se perdía mirando el techo sonriendo.
-¿Qué te da risa?
-Que hoy me vas a poner un cogidón.
-Así es, mi vida, estás en lo cierto.
-Ja, ja, ja. Lo sé. ¿Sabes qué se me hace súper chistoso? –dijo mientras se cubría la cara con las manos.
-¿Qué?
-Que eres la única persona con la que me nace ser pasiva, es decir, antes si me gustaba pero nunca fue mi hit, siempre me gustó más la onda activa, pero contigo… es raro, no sé cómo explicarlo, es que… es como si la pasividad fuera la onda, ¿sabes cómo?… ¡Chale, no me hagas caso ya estoy pacheca!
Se acercó hacia la cama en puros calzones y con una erección plástica, se colocó entre los pies de Mariana, la tomó de las piernas y la jaló hacia ella, Mariana se sostuvo de su cuello y se amoldó a su cuerpo. Lentamente Óscar fue introduciéndose entre las piernas que se escurrían de un lubricante cálido e inodoro.
Romina se internó lo más profundo que pudo, al grado realizar un perfecto embrocamiento de su cuerpo. Sus sentidos comenzaron alterarse dando inicio a un delirio candente deseando un sexo desenfrenado y salvaje, fue como si algún ente extraño se hubiera apoderado de ella, un ente monstruoso, gigantesco, malévolo y lujurioso. Comenzó una lucha de poder, el sometimiento contra la resistencia, quería derrocar a Mariana, tragársela, reventar su cuerpo, doblegar su firme convicción de aguantar el embate hasta las últimas consecuencias.
Se escuchaba una voz a lo lejos que decía “And now I know who's in control, and now I know who’s in control…”, mientras la transgresión del cuerpo se efectuaba. La quijada de Romina estaba trabada, su rostro enrojecido, líneas de sudor se marcaban en su pecho, la mirada estaba perdida en algún lugar de su mente en donde su identidad había sido perturbada. Mariana estaba a punto de eyacular, intentaba contener su orgasmo para no ceder, quería resistir un poco más. Romina comenzó a morder su cara desesperadamente mientras balbuceaba frases entrecortadas, los ojos de Mariana delataron un “Me rindo, ya no puedo más, me vengo”, cuando la nariz de Romina comenzó a sangrar mientras su cuerpo se movía estrepitosamente. Una mácula roja recorrió su boca y mentón hasta gotear sobre las tetas de Mariana provocando en ella un geiser cálido. Romina suelta un grito seco y estruja el lánguido cuerpo de su acompañante mientras sus piernas se convulsionaban por el estallido neuronal de un orgasmo.
Los ojos de Mariana quedaron abiertos y fijos en un punto imaginario, su boca entreabierta, su mente en blanco, en lo que el cuerpo de Romina encogía lentamente volviendo a su tamaño original, se fue acercando discretamente a su mujer que permanecía enmudecida, se acomodó a un costado de ella abrazando su torso y envolviéndose con sus largos brazos. Mariana se preparó para recibirla y volviendo a enredar sus extremidades como si fuesen un par de hiedras, se acomodaron para descansar. Mariana cerro los ojos, y en su pachequez, podía mirar como en una película que se proyectaba por dentro de sus párpados una toma cenital en donde se encontraban ambos cuerpos entrelazados, ella seguía con la mirada perdida en el techo, con el cuerpo pálido de tan cansado y la boca blanca y seca, mientras Romina hacía dibujos con la sangre de su pecho.
Crónicas Idílicas / Entre el acuerdo y la bofetada...
Estaban en el supermercado comprando soya para hacer unas hamburguesas vegetarianas para su amiga cumplañera, tenía ya todo preparado, el lugar, la comida, las bebidas, las personas, la música. De pronto, Romina comenta que se siente mal, Mariana le toca la frente verificando que efectivamente traía algo de temperatura.
-Me siento mal.
-¡Ay, pequeña, ya vi que si estas enfermita!
-¿Y si no vamos a la fiesta?
-¿Te sientes muy mal?
-La verdad si. Es que no quiero vida social me duele la cabeza, el cuerpo, traigo algo de fiebre, quiero estar en la casa.
-Es que no puedo cancelar porque yo organicé. Es cumpleaños de Naye, tengo un rato que no la veo y es mi amiga de muchos años, no le puedo hacer eso.
-Bueno pues, no canceles, vete a tu reunión. Yo me voy a dormir con mi mamá porque no quiero estar sola en la casa.
-¿Estás segura?
-Si.
-No te noto muy convencida.
-Pues no, pero yo no quiero ir a una fiesta sintiéndome así y tú no puedes faltar, entonces así le hacemos.
Llegaron a la casa y Mariana se metió a bañar mientras Romina veía la tele bebiendo un té y con una actitud decaída, después fue a dejar a su novia en la fiesta, no le agradaba mucho la idea, pero se quiso ver flexible y aprovechar el momento para ir con su mamá de visita. Evidentemente el evento siguió su curso y llegaron varios invitados, mientras tanto, Mariana se puso a preparar todos los ingredientes.
Cocinó, fumó, bebió y se enfiestó con todos los que estaban ahí, pero había una visita en especial que estaba estrenando look, Mariana estaba sorprendida con el cambio, se veía mucho más interesante que la última vez, y sobre todo, seguía viéndose una jovenzuela de dieciocho años.
-¡Anda! Vamos al Mónica’s.
-Híjole, sí me late. Tengo un buen rato que no voy.
-Pues hoy es la noche.
-Si tengo ganas de seguirla, he de confesarlo.
-Ya está, entonces la seguiremos. Oye y tú qué onda con tu morra, ¿no tiene broncas con que salgas de antro?
-Pues no, tenemos una relación libre.
-¡Que rico! Es lo mejor, yo también tengo una relación abierta con mi novia. A mi no me genera ningún problema que se bese o faje con alguien más, mi problema seria si cogen más de una vez, porque ahí pareciera que ya hay una relación, y eso si que no, la relación es sólo conmigo, con nadie más.
-Pues yo tengo algo similar. Romi no tiene problemas con que me bese con otras mujeres. Fíjate que me ha dicho que si tenemos algo con alguien más, ella no es como muy territorial que digamos, a mí si me cuesta más trabajo.
Siguió la fiesta, se fueron al Mónica’s y llegaron justo a la hora del ambiente, estaba el lugar lleno y las dos pistas proyectaban luces de colores en todas direcciones. Mariana toma de la mano a Karla para que no se pierda entre la multitud, Karla la recibe cálidamente y se acerca al oído para susurrar que quiere ir al baño. Mientras Mariana la esperaba en el pasillo, salió Karla del baño y se puso entre ella y el espejo para acomodar su blusa extra escotada, evidentemente, tenía todo en su lugar, se veía súper estilizada, con más tetas, aparte, su cabello alaciado le quedaba muy bien.
Al salir del baño Karla jala del brazo a Mariana y le pregunta que si quiere coca, Mariana lo piensa un poco pero andaba tan enfiestada que no le importó que al día siguiente le sangrara la nariz –siempre le pasaba lo mismo- y se metió sus respectivas rayitas por cada fosa nasal.
La euforia se apoderó por completo de la situación, Karla comenzaba a enviar mensajes directos y sin escalas, al grado de que Mariana pensó que no habría ningún problema con Romina pues ella estaba de acuerdo con que se besara con otras mujeres, así que podría saciar las ansias por manosear todo aquel cuerpo tan joven.
Besos, metidas y sacadas de mano, baile, cigarro, mota, alcohol, la fiesta se tornó bastante candente, al grado de que Mariana olvidó por completo que estaba en un lugar donde más de una persona la conocía y podría darse cuenta que estaba con otra mujer que no era su pareja. En menos de lo esperado, se topó con algunos conocidos y todos sin excepción preguntaron por Romina, a lo que respondió muy diplomáticamente y desapareció.
Pasaron cuatro horas más para que el antro cerrara y todos se fueran a seguirla a otro lugar, naturalmente, Mariana no se fue a su casa, agarró la fiesta con un grupo de jotas que andaban por ahí y se lanzaron al after del Angel`s, discoteca que abría sus instalaciones a las seis de la mañana y cerraba a las once del medio día, dándole oportunidad a todos aquellos que andaban en el avión a que hicieran un poco de tierra.
Después de unas cuantas horas más de euforia, llegó el momento en que el cuerpo de ambas comenzó a reclamar sueño, ya no había más drogas para mantenerlo activo o en plena calentura, buscaron un sillón de la sala lounge y se acomodaron para dormir un rato en lo que sus amigos terminaban su fiesta y de ligar con los chacalones que andaban por ahí.
Una sacudida en el hombro despertó a Karla, era Juan agarrado de la mano de un hombre. Se levantaron y se fueron. El sol estaba demasiado brillante, ya no tenían ganas de ir a desayunar, así que fueron y dejaron primero a Mariana que vivía a unas cuadras de ahí, llegó y se aventó a la cama, estaba de alcoholizada lo que sigue. Como a las dos de la tarde sonó el teléfono, Mariana todavía borracha contesta, era Romina, enojada porque le estuvo marcando a la casa a temprana hora y no la encontró.
-¿Acabas de llegar a la casa?
-No.
-¿Por qué mientes? Tú sabes perfectamente que acabas de llegar. Te marqué a las nueve y media y no contestó nadie.
-No acabo de llegar, tengo como entre media hora o una hora dormida.
-¿Sigues borracha, verdad? No mames, ni si quiera me hablaste para preguntarme si había llegado bien con mi mamá o si ya me encontraba mejor, nada te costaba marcarme, pero no, preferiste irte a tu fiesta impostergable y ponerte hasta la madre. ¡O sea, acabas de llegar y sigues borracha!
-Que no estoy borracha, sólo tengo sueño, te marco en un rato.
-Bye.
-¿Gordita?
-Después me hablas.
Se volvió a dormir unas cuantas horas y cuando despertó la invadió una cruda horrorosa, no sabía que le pesaba más, la sed, el dolor de cabeza o la culpa. Sabía que su ingenua idea de que no pasaría nada si le contaba que había tenido un encuentro cercano de segundo tipo con Karla era una reverenda puñeta mental, efectivamente, Romina estaba encabronada.
Llegó Romina a la casa con una seriedad sepulcral,y Mariana quiso contentarla de mil maneras, pero no fue hasta entrada la noche que se dejó tocar por Mariana y hasta comenzó hacer bromas sobre el asunto. Ingenuamente Mariana creyó que todo estaba bajo control, hasta que le preguntó:
-¿Cómo te fue en tu fiesta?
-Estuvo bien.
-¿Quiénes fueron?
-Varios.
-¿Quiénes?
-Pues… Cinthya, sus primas, Víctor, Karla, Caro y sus hijos, y así.
-¿Karla está en Guadalajara?
-Si, venía con Víctor, se está quedando con su papá.
-No sé por qué a veces Karla se me hace como rara.
-¿Por qué?, Es buena onda y pues no puedes negar que está chida. Se cambió el look y le quedó bastante bien.
-¿Y con quién te besaste?
-¿Qué?
-No te hagas, algo hiciste... se te ve en toda la cara.
-(Risa nerviosa) ¿Por qué lo dices?
-¿No me vas a contar?
-Pues si. Me besé con… me besé con.. Karla.
-Mira qué cosas, ¿y qué más hiciste?
-Pues nada, me puse borracha y me besé con ella.
-¿Te la llevaste a la casa?
-No.
-No te creo.
-En serio no pasó nada más, sólo nos besuqueamos y ya. Por qué estás así, se supone que no te importa que me bese con otras mujeres, tú dijiste la vez pasada que no tenías problemas con eso y hasta le dijiste a Lina que me besara.
-Pero en esta ocasión es distinto, pero sabes qué ahorita ya no quiero hablar de eso, sólo te voy a decir que cuando te aplique la misma de mandarte al chile en plena enfermedad, no tener una sola atención contigo, me vaya de fiesta y me gaste como ochocientos pesos en la borrachera, y aparte de todo, me coja a una morra sin haberte tomado en cuenta, no te va parecer, pero ni modo así es esto.
-Que no cogimos, ¡escúchameeee!.
-Ya no me importa si te la cogiste o no, lo que me encabrona es por qué haces esto ahorita, cuando se supone que ya estaba todo bien, que ya había dejado de hacer toda una serie de cosas para que la relación estuviera estable, yo te lo demostré, cambié muchas cosas, que jodido que después de todo lo que ha pasado en estos meses, justo cuando ya estamos tranquilas sales tú con tus mamadas. Simplemente, no lo entiendo.
Mariana se frustró pero intentó hasta la última gota de paciencia explicarle que no hubo sexo, que existía un mal entendido porque ella tenía otra idea distinta del famoso acuerdo. Romina sólo la escuchó y le dio por su lado, pero no se quedó sin el castigo del “ahorita no tengo ganas de coger” como por un mes.
Después de algunos días, Romina llegó a la casa después de su sesión con el psicoanalista, sentó a Mariana y le dijo muchas cosas sobre el suceso del Mónica’s, mencionó que era importante renegociar el acuerdo, porque ya se dio cuenta que no le es indiferente que su mujer se vaya de fiesta sin ella para besuquearse a otras mujeres.
Se aclara el asunto y todo queda resuelto, sin embargo, Mariana sabía que había abierto la caja de Pandora, tenía muy presente que Romina Venganzas no podría quedarse así como si nada, “Te perdono, fue un mal entendido, pero ya todo está aclarado y seguimos siendo novias y amándonos como siempre”, YEAH-RIGHT! Todo el mundo sabe que el ego mancillado de una mujer puede desatar una furia poderosa, silenciosa pero hiriente.
La justicia divina se hizo presente, justo para comenzar el fin de semana Mariana se contagia de gripe, y se enferma con todos los síntomas que anuncian en la T.V., fiebre, cuerpo cortado, dolor de cabeza, toneladas de mocos, estornudos incontenibles y tos de perro callejero.
-¿Mi vida estás mucho-muy enferma?
-Ya se, me siento del terror.
-Mmmh, y entonces cómo le haremos con la fiesta de La Majo, porque… así no puedes ir.
-Ya se, ve tú, aprovecha tu oportunidad de oro.
-¿Oportunidad de oro?
-No te hagas que no entiendes, si La Majo siempre te anda como cerrando el ojito y yo no puedo ni quiero ir a la fiesta.
-¡Ah! Y tú crees que me voy a ir de peda, me voy a enfiestar, me voy a besuquear a una que otra, y te voy a dejar aquí en el departamento sola y enferma.
-Así es, Romina Venganzas, ya se que nunca te quedas con la espinita atravesada.
-Ja, ja, ja, ja. Así es, eso no te lo niego.
-Está bien, ya lo mentalicé y no me voy a frustrar por eso.
-Pues qué bueno que te mentalizaste, haces muy bien, así no te afecta tanto ¿no crees?
-Ajá.
-Te voy a llevar con mi mamá a que te inyecte y de ahí te dejo en la casa, te preparo un te, te pongo ungüento y te duermes y yo trataré de no llegar tan “temprano”, como tú la vez pasada.
-Como tú veas.
Salieron rumbo a casa de la mamá de Romina, la señora les preparó algo rico de cenar, le puso su inyección, se pusieron a platicar un poco pero Mariana comenzó con un mareo extraño, se fue acostar un rato al cuarto y se quedó dormida. Inesperadamente sintió unos brazos que la envolvían y le besaban la frente. Cuando abrió los ojos, vio a Romina con un pijama y un té caliente.
-Tómatelo todo.
-¿Qué es?
-Un té expectorante. No quiero que me dejes traguitos, ¡eh!, A ver, déjame ver cómo sigue la fiebre. Mira, ya te bajó, ¡Qué bien!
-¿Por qué tienes puesta la pijama de tu mamá?
-Porque nos vamos a quedar a dormir aquí.
-¿No irás a la fiesta de La Majo?
-No, yo si te quiero cuidar. Prefiero que nos quedemos con mi mamá y estar al pendiente de la fiebre, ya te bajó un poco, pero no está de más tener precauciones, ¿no crees?
-Ay, me siento del asco.
-Ja, ja, ja. Relájate no pasa nada, mis venganzas son distintas ahora, he optado por dar cachetadas con guante blanco.
-Lo siento, yo creí que si te irías y me aplicarías la misma que yo te hice.
-Pues no, ya viste que en esta historia ni yo soy tan mal ni tú eres tan buena. Pero mejor hay que ver qué hay en la T.V., aprovechemos que mi mamá tiene cable, jo, jo, jo. Pásame la taza y acomódate bien esa cobija porque se te salen los pies.
-Romi, en serio, me siento del asco.
-Te propongo algo.
-¿Qué cosa?
-Te toca escribir un cuento en donde la gente se de cuenta que no eres tan pura y casta, ya estuvo bueno de que nada más mi reputación esté quemada, ahora te toca a ti sacar el cobre, mi reina.
-De acuerdo, trato hecho.
-Muy bien, ahora pásame los pepinitos que traigo antojo desde hace rato.
Boy you got nerve to come along,
You'll never learn.
I'm not your girl, not quite,
Now please don't stand in my way.
The bridge is broken
The bridge is broken
Boy you got nerve, I can observe:
Your worn out shoes
Go fetch the cobbler
It's all your fault
Go fetch the cobbler!
To fix the bruise.
The bridge is broken
The bridge is broken
What's in your hand?
Don't tempt me in
What's in your head?
What's your new plan?
Don't make me beg you, noohohoh!
The stitches open,
The stitches open,
The stitches open...
Boy you got nerve, boy you got nerve
Go fetch the cobbler,go fetch the cobbler
To fix the bruise.
The bridge is broken...The bridge is broken...The bridge is broken
Tengo que ofrecerles una gran disculpa me he visto en la triste y penosa necesidad de abandonar mi espacio para ustedes mis amigos virtuales, pero tengo una explicación...
Hace unos días unos amigos y su servidora emprendieron la loca idea de ser microempresa mexicana, así que decidimos darle vida a un proyecto que se llama Verde Nace y vendemos productos biodegradables.
Por lo pronto sólo ofrecemos bolsas para basura biodegradables de colores para que separen su basura sin problemas, me encanta la idea que cuestan lo mismo que las de plástico o más baratas, la verdad es que son mucho más resistentes porque tienen un terminado al final que le llaman sello estrella que no permite que se desfunde la bolsa o se escurran líquidos, huelen a crayola y siempre que las tienes en las manos dan unas ansias locas por masticarlas, je, je, je.
Algunos de ustedes ya separan su basura como es nuestra obligación de este lado del mundo, pero otros todavía no, aquí la diferencia es que cuando separemos los residuos orgánicos no sentiremos que es una pérdida de tiempo porque es en bolsas de plástico, en cambio, nuestras bolsas van directo a composta. Tengo unos amigos que viven actualmente en Barcelona y se quejaban de lo mismo "Wey, que mamada, te ponen a separa lo orgánico pero terminas tirándolos en plástico", efectivamente, eso ya no sucederá y me gusta bastante.
Parecerá algo ñoño pero la verdad no me importa, cada vez se incrementa más un calor asquerosamente infernal en Guadalajara, estos días que he visto las noticias con Loret de Mola veo que hay incendios por todas partes, la verdad es que si de por si estará mi cuerpo jodido por tanto alcohol, drogas y mal pasadas, el tener que lidiar con un calor asqueroso es una situación que no me termina de agradar.
Pronto estará lista nuestra página y espero que a finales de este año no solo podamos ofrecer bolsas para basura sino más artículos de uso diario.
Tengo mil historias en el tintero, espero que pronto tenga el tiempo para sentarme y poder contarles las tremendas cosas que me han sucedido, por lo pronto, sigo tratando de vender bolsitas biodegradables.
Se veía un extraño y pequeño bulto en posición fetal, era Katy que se encontraba sumamente asustada; los relámpagos nunca habían sido de su agrado, pero, ¿quién no se asustaría de escuchar tremendo estruendo en una casa de lámina, cartón y restos de basura? Se escondía debajo de su cobija, esa que alguna vez le dijeron que había sido tejida por su madre cuando nació, con estambres de mil colores ya todos descoloridos de tantas lavadas y rayos del sol.
Pasadas unas cuantas horas la lluvia cesó, sólo quedaban esos goteos pausados del agua atrapada en los canales de las láminas. El silencio se hizo presente, y de pronto, por la ventana se empezaron a escuchar unos extraños ruidos, como si fuesen rasguños. Cuando se tiene apenas ocho años, cualquier ruido desconocido es aterrador, por lo que Katy, temerosa, se escondió de nuevo debajo de su cobija de cuadritos de estambre.
Los rasguños daban cuenta de una desesperación creciente. Luchando contra su miedo, caminó hacia la ventana para ver qué provocaba tan desagradables sonidos. Al asomarse por el vidrio sucio y percudido no vio nada; estaba tan tensa, que cuando observó una pequeña garra peluda y mojada, dio un brinco.
-¡¿Qué es eso?! –gritó.
La garrita rasguñaba el vidrio de nuevo, y fue entonces cuando Katy decidió abrir la ventana, sorprendiéndose al ver que aquél monstruo amorfo que había imaginado, era un gato mojado por la lluvia.
Le gustaban mucho los animales, pero sobre todo, tenía una fascinación por los gatos, -le encantaba ver sus huellitas-, no dudó ni un instante en recogerlo de la lluvia, secarlo y recostarlo en su cama, sin importar cuan sucio, pulgoso o enfermo se encontrara. Se acompañaron durante toda la noche, pero a la mañana siguiente, cuando despertó vio al pequeñín hecho bolita en su almohada, se quedó sentada en un costado de la cama y lo contempló pensando: “¿por qué la veces la vida tiene que ser tan dura y triste?”. El gato abrió los ojos y dio un gran bostezo, Katy se levantó, se puso encima del camisón una sudadera con unos cuantos hoyos en la tela y fue directamente a la cocina a ver si había algo de leche para darle al gato.
Sin poder hacer a un lado su naturaleza, el gato se levantó a inspeccionar el lugar, olfateó cada rincón, inspeccionó cada objeto de la vivienda, cuando de pronto escuchó el azote de una puerta y sin pensarlo dos veces se colocó de bajo de la mesa.
-¡Catalina!, ¡Catalina! –era la voz de su hermano.
-¡Estoy en el baño! –gritó la niña.
Era Pedro el que había llegado. Hermano mayor por diez años, mano derecha del encargado de la sección de plásticos del tiradero. Todos los que vivían en esa pequeña ciudad de basura, sabían que Pedro tenía un grave problema con las adicciones, una noche su padre lo corrió a los dieciséis años cuando se percató que había robado todo el dinero de una colecta de puro cobre –los metales son lo más codiciado entre los pepenadores-. Por el momento vivía con unos amigos que también trabajaban recolectando todo lo que llegaba de plástico.
-¿Qué haces aquí, Pedro? –preguntó la niña angustiada.
-Nada, nada, sólo venía a ver qué pedo, ¿y mi jefe, ónde anda?
-Trabajando, yo en un rato más me voy con él.
-Órale, órale, pues está bien, ¡qué morrita tan chambeadora!, je, je, je, –dijo dándole unas palmadas en la espalda-.
-¿Qué quieres? Tú no viniste a ver cómo estoy, tú traes algo.
-¡Uhh, carnala, no mames!, uno viene en buen pedo y ve. Pero está bien, no te voy a meter en pedos con mi jefe, ya me voy, nomás vine, a saludar a la familia. ¿Por qué no te vas a trabajar conmigo? El papel no es bisne. Tú hazme caso, yo sé lo que te digo. ¡La lana está en el plástico!
-¡Ay, ya vas a empezar! No puedo dejar a mi papá solo, además ¿tú que?, tú ya te fuiste, yo tengo que aguantarlo, ¿tú crees que va dejar que me vaya?, ¿quién le lava y le hace de comer? Si no es tan fácil. A ti todo se te hace bien fácil.
-¡Éjele!, ¿qué es esto?, tonchi, tonchi, psss, psss, ven gatito, ven… morra, te va ir como en feria si mi jefe ve animales en la casa, ya viste cómo nos fue la otra vez cuando metimos al perro… tonchi, tonchi… ¡Ven pinche gato!
El gato con toda la desconfianza que sentía hacia los humanos por los maltratos que había recibido, se alejó de Pedro y corrió al cuarto de la niña a esconderse. Pedro se fue y Katy se puso a limpiar la casa para después ir con la señora que recolectaba todo el producto en “buen estado” que venía del mercado de abastos, tenía que hacer algo de comer.
Terminaba de lavar los trastes cuando se acordó de aquél dinero que estaba en la vasija encima del refrigerador, reaccionó rápidamente y checó que estuviera todo en orden, ¡Nooo!, ¡pinche Pedro, por qué me hace esto! ¿Por qué?, ¡¿por qué?! –dijo sollozando, mientras buscaba desesperadamente el dinero por toda la casa.
Se sentó en la orilla de su cama, y con la nariz constipada de tanto llorar, estuvo pensando por un rato en qué hacer, porque de seguro sería merecedora de una golpiza.
Se dieron las tres y media, y se abrió la puerta:
-¡Cata, ya llegué!, ¿qué hay pa’comer? ¡Tengo un chingo de hambre! (silencio...) ¡Contéstame, que, estás pendeja o qué!
-Hay frijoles –contestó casi silenciosa.
-¿Y lo que te había encargado, qué?, ¿andabas de huevona, verdad?
-No, ¡si limpié!, ¿qué, no se ve?
-Si limpié… mmmhh, y qué más hiciste de comer.
-Sólo hay frijoles, porque no tenía dinero.
-¿Qué?, ¿en dónde está el dinero que te dejé?
-Se lo llevó Pedro.
-¡Hija de la chingada! ¿Por qué chingados dejaste que ese cabrón entrara?, ¿cuántas veces te lo tengo que decir?, ¡¿Cuantas?! ¡Eres una pendeja!
-Apá, es que estaba en el baño cuando él ya había entrado a la casa, pensé que eras tú y cuando salí me di cuenta que era Pedro. No me di cuenta que lo había tomado, hasta que me iba ir con doña Trini, en serio.
-¡¡Excusas!! ¡Puras excusas!-. Gritó enfurecido y la cogió del brazo dándole tremenda bofetada. Katy llorando le gritó que ella no tenía la culpa, que había hecho todo lo posible para que su hermano no se llevara el dinero. Pero lo único que lograba era enfurecerlo más. Pero la situación empeoró cuando después de haberla golpeado, entró a su habitación y la vio llorando en su cama con el gato.
-¿Qué chingados es esto? ¿Otra vez con tus putos animales? ¿Qué no entiendes, que no me gustan? ¡Ay, ya estoy harto de tus pendejadas!
-Pero, es que ayer estaba lloviendo muy fuerte y me dio mucha lástima ver que se estaba mojando- dijo sollozando.
-¡Y eso a mí qué me importa! Además, lástima debería darte a ti, por ser una pinche huevona buena para nada, ¿crees que me causa mucha gracia tener que mantener puros huevones? –refunfuñaba mientras cogía al gato del lomo y lo arrojaba por la puerta a la calle.
-¡Nooo! ¿Por qué haces eso?, ¡no te hace nada!
-Y si vuelvo a ver este gato aquí, se los va cargar la chingada… ¡a los dos!, ¿me escuchaste?
Después de aquel incidente, Katy no volvió a saber nada del pequeño gato. Pasó el tiempo, y Gato creció en alguna parte del basurero alimentándose de lo que encontraba. Un buen día volvió a aparecer en la ventana de Katy. Fue una tarde en la que ella estaba sola y al entrar a su habitación, vio un gato negro sentado en la orilla de la ventana.
Comenzó a dejar la ventana abierta para que Gato entrara cuando él quisiera. Se dio una relación muy extraña, todas las noches dormía con ella, pero por las mañanas era rigurosamente sacado por la ventana, antes de que fuera interceptado por el padre de Katy.
Así pasaron los días, hasta que Gato entendió que tenía que salir, y justo cuando la niña despertaba, él ya había desaparecido. El tiempo transcurrió y Katy para ese entonces ya tenía catorce años. Gato ya era enorme y hermoso, prácticamente todo seguía igual, a su edad seguía sin estudiar, trabajaba todavía en la recolecta de papel y cuidaba de la casa y su padre.
Una noche estaba realmente cansada y se fue a dormir temprano, pero era viernes, y como era rutina, esa noche llegó su padre ebrio como a eso de las 12 de la noche con dos amigos y siguieron bebiendo en un intento de sala -improvisando con cuanta artefacto había encontrado en la basura-. Estaban sentados, bebiendo, hablando, riendo, todo era parte de la rutina, pero en eso el padre de Katy se acordó de su difunta esposa y sus ánimos empezaron a bajar. Desde la muerte de su esposa no se volvió a casar, tenía una que otra mujer por ahí, pero nada se concretó.
-Y tu mujercita, ¿On tá? –le preguntó Ramiro.
-Creo que está dormida.
-Pos yo ya mero te empiezo a decir cuñao, ja, ja, ja, ja, digo, pues ya esta en la edad de merecer, o por lo menos arrejuntarse. Mira, no lo veas tan jodido, igual y Susanita se te fue, pero pues ahí tienes a la Katy, que es bien chambeadora.
-Oye cabrón, y nunca has pensado en, pos... tu sabes güey. –comentó intrigosamente el otro amigo.
-¡Cómo crees, pendejo!, ¿Cómo me la voy a coger?, estas enfermo, cabrón, ya ni la chingas.
-Ja, ja, ja, ja, pinche Pepe, eres un cabrón- se río Ramiro por el comentario.
-¡Ohh, pues! Si no quieren, pos no me hagan caso, total ya ando pedo –contestó mientras se acomodaba en la silla tambaleándose.
Pasadas las horas, Ramiro y Pepe se fueron de la casa. El padre de Katy quedó inconsciente sobre la mesa. De pronto despertó, se tambaleó hacia el refrigerador a destapar otra cerveza, dio tragos pronunciados y se volvió a sentar quedando de frente a la puerta de la habitación de su hija. Estuvo inmóvil por un buen rato mirando fijamente la cortina que fungía de puerta. Seguía ebrio. Pensaba en lo cansado que se sentía, no tenía ganas de despertar mañana... ¿Para qué?, si todo va seguir igual.
Empezó a escuchar los comentarios de Pepe como si se hubiera quedado el eco rebotando en su cabeza, cuando de pronto escuchó ruidos en el cuarto de su hija. Se levantó de la silla y aventó la cortina-puerta dejando que la luz de la sala alumbrara el cuarto, se dirigió hacia el catre donde dormía la niña, se acostó a un lado de ella y la abrazó. Después comenzó a descubrirle la playera que usaba de pijama.
Catalina, Sintió que alguien la estaba tocando, se despertó asustada, pero inmediatamente su padre le tapó la boca con una mano, y con la otra, intentó desabrochar su bragueta. Ella se movía desesperada, sus gritos sólo se resumían a simples gemidos, todo esfuerzo era en vano, alzó una mano por debajo del catre intentando buscar algo con que golpear a su padre, y sin querer testereó la caja de Gato.
El gato se despertó, escuchó que había mucho movimiento arriba, por lo que salió de su caja de cartón y vio que un bulto gigantesco jadeaba encima de Katy. El gato se asustó y brincó a una cómoda que estaba de lado de la cama y empezó a maullar fuertemente.
-¡¿Qué chingados fue eso?! –gritó enloquecido aquel hombre. Se levantó de la cama y al prender la luz, vio al gato enfurecido.
-¿Has tenido a ese animalejo todo este tiempo? –le gritó el padre a Katy, mientras ésta lloraba al subir sus pantaletas.
-¡Contesta cuando te hable! –le dijo lanzándole una bofetada.
Gato le brincó encima clavando sus garras en la espalda, el sujeto cogió al felino del lomo y después de arrancarlo de su ropa, lo aventó contra una de las paredes; se abalanzó contra Katy descargando toda su furia… golpeó, gritó, lloró, escupió y la jaloneó del cabello.
Se acomodó el pantalón, se dirigió al refrigerador por otra cerveza y salió de la casa. La niña quedó tirada en el suelo, llorando se arrastró por el cuarto hasta donde estaba Gato, el minino tenía sangre en la boca al igual que ella. Katy lo abrazó y lo acarició mientras él respiraba rápidamente. Gato volteó a verla y suspiró. Pero fue en ese profundo suspiro cuando dejó el cuarto de la niña, y ella agradecida por la dulce ternura que sólo un animal pudo darle, lo besó en su boquita, a pesar de que ya había dejado de existir.
Katy se dejó caer contra el suelo y quedando boca arriba vio el techo de lámina y cartón, dijo sollozando: ¡Déjenme ser libre!, ¡ya no puedo!, ¡ya no quiero!... Lloró hasta que ya no pudo, estaba totalmente cansada y adolorida, a los pocos minutos comenzó a sentir algo de sueño, cerró los ojos pero algo dentro de ella comenzó a desprenderse poco a poco de su cuerpo. Primero se le fueron entumeciendo las piernas, después los brazos, el cuello y al final quedó inconsciente.
Abrió los ojos creyendo que ya había muerto, que estaba en otro lugar. Miró a su alrededor y su cuarto seguía igual pero diferente, se desilusionó pensando que todo había sido un sueño, que sólo se había quedado dormida. Se levantó y después de sacudir su cabeza como si se hubiese mareado, observó que todo se veía más grande, tampoco sentía el dolor de los golpes, los colores se veían extraños y mucho más brillantes, su vista abarcaba muchas más cosas que lo común, como si su ojo se hubiese alargado. Caminó hacia el catre metiéndose debajo de él, miraba elpavimento lleno de polvo y con algunos tiliches que creía perdidos, permaneció ahí por un buen rato, contemplando y pensando.
Por fin se animó a salir, miró toda la habitación y dio un pequeño recorrido, a un costado de la cómoda vio un cuerpo tirado, se dirigió hacia él, olfateó el rostro, lamió un poco de la sangre que había corrido por la nariz y una de las mejillas, se dio la media vuelta, y se escapó por la ventana.
That there That's not me I go Where I please I walk through walls I float down the Liffey I'm not here This isn't happening I'm not here I'm not here
In a little while I'll be gone The moment's already passed Yeah it's gone And I'm not here This isn't happening I'm not here I'm not here
Strobe lights and blown speakers Fireworks and hurricanes I'm not here This isn't happening I'm not here I'm not here
Ese abrazo, que nos damos los dos cuando nos saludamos.
Ese beso, que se escapa de mí cuando nos encontramos.
Huele a peligro... estar contigo.
Existe un algo entre los dos,
esa manera de sentir que no es de amigos.
Ese rato, cuando hablamos los dos esquivando miradas,
que pensamos, que la gente esta ciega que al fin la engañamos.
Huele a peligro... hablar contigo,
porque olvidamos que hace tiempo cada uno de los dos ya tiene un nido.
Huele a peligro el solo hecho de acercarme a conversarte,
con el pretexto de que de algo quiero hablarte,
un solo paso en falso y nada ya nos puede detener.
Huele a peligro ese deseo que se esconde en la mirada,
el fuego atroz de una pasión desesperada,
esa inquietud alborotada con el hambre retrasada,
huele a peligro...
Huele a peligro el solo hecho de acercarme a conversarte,
con el pretexto de que de algo quiero hablarte,
un solo paso en falso y nada ya nos puede detener.
Huele a peligro ese deseo que se esconde en la mirada,
el fuego atroz de una pasión desesperada,
esa inquietud alborotada con el hambre retrasada,
huele a peligro...
La arrolladora banda El Limón – Huelo a peligro
Al mirar por la ventana del auto recibí los últimos rayos del sol de la carretera rumbo a Tapalpa, era un viaje para olvidar a las mujeres ingratas que nos hicieron sufrir, un pretexto para armar una alianza contra el dolor del abandono y la ruptura. Pocas horas antes, Lía había quemado discos de arrabal y dolor-populachero para escuchar durante el viaje, fueron un cúmulo de letras y artistas que no había escuchado, he de confesar que en ese viaje fueron mis pininos en el mundo de la música banda.
-Ahora sí, te voy a instruir.
-Sí, tú enséñame.
-Estas canciones son buenazas para estos momentos de flagelación de carnes.
-Ja,ja,ja,ja. Y mira que no le sé.
-Escucha la letra.
Todo el trayecto escuché los cantos al unísono del disco, escuché con atención cada una de las letras, algunas me gustaron, otras me fueron intrascendentes, pero hubo algunas que me llegaron directito y sin escalas.
Comencé a sentir que la vida seguía, que no la extrañaría por mucho tiempo, que superaría mi desilusión del final infeliz, fumé de mi churrito y admiré el paisaje tan chingón que me había regalado el Universo, la euforia del whisky y los cantos de Lía con aquel sentimiento tan vulnerable –pues estaba en una situación sumamente similar a la mía-. Todo estaba perfecto, me sentí más relajada y libre… hasta que recibí una bofetada de la vida al combinar mi pachequez con la letra de una canción que siempre oí en alguna que otra fiesta pero jamás puse atención a lo que decía.
Sentí que se retorcía mi estómago de la ansiedad, me pude imaginar perfectamente una situación en la que tuviera que toparme con Ella –en ese momento no me atrevía mencionar su nombre-, y pensé: “¿qué pasará si la veo?, ¿y si la sigo deseando?, ¿y si queremos coger?, ¿me pasará que salga con alguien más y me siga gustando Ella?”.
Lía duró mucho tiempo estableciendo relaciones y disfrutándolas con ahínco, no obstante, cuando se aparecía Z había un suceso anacrónico en donde su vida parecía no corresponder con la actual sino con el momento en que la conoció… “cada que la veo se me moja la cola como si fuera la primera vez, ¡es una maldición!” –decía desesperada.
Por un momento me asusté de verme en una situación similar, pero después de tres canciones más lo vi como algo remoto e imposible, para que eso se necesitaría de un deseo recíproco, y no había ningún indicio de reciprocidad de la otra parte.
Pasaron muchos días en los que distraje mi mente; mis actividades, mi vida social, mi trabajo todo fue perfecto para no pensarla, hasta que me volvía topar con Ella. Cuando la miré sentí una descarga en mi estómago y mis manos comenzaron a sudar, se veía tan hermosa con su cabello recogido con sus “gallitos” atrás, maquillada, con su uniforme, sus ojos amarillos brillantes y su sonrisa chueca.
Aparenté que no me importaba tenerla a un lado, platicamos y caminamos como si me hubiera topado con una conocida, me pidió sus últimas cosas que había dejado olvidadas en la casa y le permití que pasara a recogerlas. Se sentó y me miró sonriendo, y fue en ese preciso momento cuando recordé esa estúpida canción: ¡Damn it! ¿Por qué me gusta tanto esa mujer?, ¿Por qué la veo y quiero comérmela a besos y estrujarla entre mis brazos?
Todo estaba perfectamente controlado en el exterior aunque en el interior estaba que me llevaba el diablo, hasta que comenzó el reclamo de mis escritos sobre Ella en mi blog, comenzamos a discutir, se tornó todo en una contienda y me desesperé tanto que me tiré a mi cama, me acosté y le pedí que ya se fuera.
-Sabes, definitivamente no es tiempo de convivir todavía. Me cansa que siempre todo parece que va muy bien y termina en un desastre.
-Tú también lo propiciaste.
-Ya, por favor, supéralo. Te lo vuelvo a repetir no lo hice por chingarte, sólo necesitaba vomitar.
-Ajá, ¿y no encontraste un mejor lugar que ese?, donde todo el mundo se entera…
-Así como tú has sido egoísta en repetidas ocasiones, yo también puedo serlo.
-Ah, ¿entonces, es revancha?
-No, me refiero a que ya no lo hagas tan grande, tú también has cometido errores… y muchos.
-Pero eso no te da derecho a exhibir mi vida.
-¡Hey, yo te pedí permiso! Ahora resulta…
-Y te lo di, pero no para que escribieras ese tipo de cosas, sino cuentos de nuestras cogidas.
-Ya pues, perdón, me disculpo contigo. Insisto, cada que nos vemos terminamos en pleito, ¡ahí muere! Lo mejor es que ya no nos veamos.
Volteé hacia la pared blanca con marcas de mugre y manos, mandé una señala mi cerebro para que bloqueara mis emociones y no me dejaran llorar en ese momento: “se fuerte, se fuerte” pensé en repetidas ocasiones. Esperé con ansias a que se cerrara la puerta, y así sucedió. Me quedé en silencio, solté el cuerpo, y unas manos me recorrieron de la espalda a mi estómago haciéndome voltear, era Ella que se había quedado en la habitación, apenas la miré cuando sus labios estaban pegados a los míos, un beso suave, rico, prolongado que comenzó a encenderse al grado de querer fundirse.
Comenzó a desvestirme desesperadamente, me abrazaba con frenesí y me besó como aquella primera vez en que nos conocimos en el Caudillos, me apretaba fuertemente contra ella y me decía lo mucho que me había extrañado y que deseaba que estuviéramos juntas, que no se resignaba a terminar de esa manera nuestra historia. Lloramos y cogimos, o bien, cogimos y luego lloramos, ya no recuerdo cómo fue, sólo sé que esa canción embona perfectamente con lo que nos sucede a las dos.
Hoy vengo de pasada, corriendo... Para mostrar el trabajo de uno de los fotógrafos publicitarios que más me pueden fascinar, me encanta todo su concepto artístico, el mensaje tan frívolo, los contrastes de color, en fin, tantas cosas.Hablo de Eugenio Recuenco, fotógrafo español, del cual no conozco mucho de su trayectoria, sólo recuerdo algunas imágenes de su trabajo en la televisión.
Voy a buscarte y tal vez llevarte,
hablarte, conquistarte...
Voy a tratar de no verte tanto,
comerte y quererte...
Quizás te harás mi adicción.
Vuelas mi imaginación.
Voy a buscar tu figura ideal.
Sentirte, buscar tu sabor.
Comenzar ahora a desvestirte,
es un arte devorarte.
Quizás te harás mi adicción.
Tal vez llegaré a tu corazón.
Porque tu color me pone a pensar,
si encontraré algo similar a ti…
Mango, mango, mango, mango, mango...
A ti, mango.
Natalia Lafourcade - Mango
El sábado pasado me regresaron mi estatus de mujer soltera, en sustitución de “relación complicada” del Facebook. Llegó a mi casa antes de que yo me fuera a Tapalpa, recogió sus papales importantes (acta de nacimiento y esas cosas) pero se quedó a platicar muy civilizadamente conmigo.
-Ya no me interesa pelear contigo.
-¿Dejarás de reclamarme lo que postée?
-Por mi puedes escribir lo que quieras, son levantadas de tenedor, como diría mi mamá.
-No entiendo el comentario.
-Ya verás, no tienes idea de lo que me provocó leer eso.
-¡Ya supéralo! Yo tenía capacidades de aguantar tus defectos, tú tenías capacidades para aguantar los míos, ¿qué no?
-Yo sólo puedo decirte que son levantadas de tenedor.
-Pues, sigo sin entender tu comentario.
Se sentó en el taburete amarillo, sonrió. Fue extraño sentir cómo analizaba detenidamente mi reacción. Mientras la miraba pensaba lo hermosa que era y cuánto me gustaba, de pronto me miró como si hubiera leído mi pensamiento y le brotó su sonrisa chueca.
Silencio prolongado. Pasó Carolo corriendo por un costado de ella y lo atrapó, juegó con él, lo mimó, lo sacudió, lo besó y comentó con voz mimada: “no sabes cómo te he extrañado, hasta creo que me haces falta”. -Lo suelta y me mira-.
-Te vas a Tapalpa.
-Así es.
-¿Con la abuela, nada más?
-No, también con su rommie.
-Pues... te diviertes mucho.
-Gracias.
Revisó sus documentos haciendo tiempo, se acomodó en el taburete cómodamente y me miró de reojo.
-Y… ¿A qué hora te vas?
-Tengo que estar en su casa a la una y treinta.
-Mientras, ¿qué harás?
-Tengo que comprarle al gato sus croquetas.
-¿Quieres que te lleve?
-Estas en hora de trabajo, ¿no?
-Sí, pero es sábado y no tengo ya nada que hacer. Yo te llevo para que no te vayas en la bicicleta.
-Muchas gracias por el ofrecimiento.
Sonrió muy discretamente. Pero la conozco tan bien, que me di cuenta de lo significativo del suceso. Comenzó a dar unas cuantas vueltas por el departamento, de aquellas que te delatan que no encuentras tu lugar, comencé a buscar mis cosas para ir al supermercado, me venía bastante bien el ride, la verdad es que me daba mucha flojera ir a comprar solamente croquetas y arena para gato.
Me senté sobre la cama mientras buscaba las llaves en mi bolso, se paró enfrente de mí y soltó la pregunta:
-Oye, me puedes preguntar de una vez “aquello” que quieres hablar conmigo.
-¿En este preciso momento?
-Pues sí, yo diría.
-O.k. No entendí por qué la notificación del Facebook de “relación complicada”, entonces, ¿seguimos o terminamos?
-Pues, ya se acabó, tú misma dijiste que yo lo eché a perder.
-O.k., sólo quería saber. Necesitaba que tú me lo dijeras.
-Creo que es lo mejor para las dos. Así estarás más tranquila y yo tendré que limpiar todo el cagadero que hice. Yo seguiré con mi terapia y viviendo con mi mamá. Pero sólo quiero aclarar que sí me haré cargo del pago de esas cuentas, que tengo muchas cosas que agradecerte… eres una persona importante en mi vida, y sobre todo, ten presente que cuando necesites algo, lo que sea, puedes contar conmigo, de verdad te lo digo. -Y después de un largo suspiro, concluye: somos mujeres libres-.
-Gracias.
-Hablo en serio.
-Yo también.
-O dime tú qué piensas, ¿estás de acuerdo?
-Sí, concuerdo contigo.
-Si crees que hay otra opción… pues sólo dime.
-No, creo que está muy bien lo que dijiste, sólo necesitaba escucharlo y saber si estaba en una relación complicada o en la soltería.
-Abdel, ya eres una mujer soltera.
Salimos del departamento y nos dirigimos hacia el auto, platicamos de miles de temas que no tenían que ver con nuestras frustradas vidas amorosas, me acompañó a comprar las cosas, cargó las bolsas del supermercado, me invitó a desayunar, seguimos platicando de su trabajo, me dejó en mi casa y nos despedimos como si nada. Me bajé del auto con una extraña sensación de vacío en el estómago. Nos miramos un momento, agachamos la cabeza y cada quién siguió su rumbo.
"Decidí matarlo antes de que muriera... un ejercicio íntimamente limítrofe, estúpidamente conveniente y habilidosamente cobarde"
Ese era el Nick que apareció en la ventanita del Messenger. Pensé: “¿qué habrá querido decir Lilis con eso? Por más que intenté recordar el significado de la palabra limítrofe no lo logré; sabía que tenía que ver con algo de la psicología, pero no ubicaba realmente el contexto.
Inmediatamente me di a la tarea de buscar en internet el significado, entre wikipedia y google me hicieron recordar y entender la frase célebre de Liliana.
“Personalidad Limítrofe: Los trastornos de personalidad son patrones de comportamiento crónico que deterioran las relaciones interpersonales y laborales. La causa exacta del trastorno límite de la personalidad se desconoce. La persona que padece este trastorno se comporta de manera impulsiva en áreas que tienen un potencial de autodestrucción, como el consumo de drogas, el alcoholismo y otros comportamientos de riesgo.
Entre los factores de riesgo están los problemas de abandono en la niñez o en la adolescencia, el abuso sexual, la vida familiar disociada y la falta de comunicación entre los miembros de la familia. Este trastorno de la personalidad tiende a ocurrir más a menudo en las mujeres yen pacientes psiquiátricos hospitalizados”.
Leí cuidadosamente las causas y factores de riesgo, hice mentalmente una lista fui tachando uno por uno… Problemas de abandono –una cruz-, abuso sexual –sí como no, en la infancia-, vida familiar disociada –pues sí, actualmente intenta ser diferente-, falta de comunicación entre los miembros de la familia –otra cruz-. Era como si contestara uno de esos Test Cosmo, sólo me faltaba ver una tabla de resultados… de 0 a 2 respuestas: es usted normal, de 2 a 4: es usted un sujeto con personalidad limítrofe.
Sin embargo, dudé. Claro que yo no podría tener semejante trastorno mental, siendo realistas, el DSMIV es la caja de pandora en donde todo el mundo aparece ahí forzosamente, seguí leyendo el artículo:
“las relaciones con otras personas son intensas e inestables, oscilando bruscamente de amor a odio y de nuevo amor. Las personas con trastorno límite de la personalidad hacen esfuerzos frenéticos por evitar el abandono real o imaginario… Otros síntomas incluyen manifestaciones frecuentes de irritabilidad inapropiada; actos recurrentes de crisis como hacerse cortes en las muñecas; tomar sobredosis o automutilarse; sentimientos de vacío y aburrimiento, intolerancia a la soledad, impulsividad con el dinero, el consumo de sustancias, las relaciones sexuales, el apetito desenfrenado y el hurto de tiendas.”
-¡Verga! Creo que si tengo personalidad limítrofe.
-¿Qué dijiste? –preguntó mi compañera de oficina.
-Nada, hablo en voz alta con la computadora. Perdón.
-¡Ah! O.k.
Volteo de nuevo a la pantalla a releer la presentación. Efectivamente mucho de mí estaba escrito ahí, lo único que me falta es el hurto a tiendas, sinceramente me reconozco totalmente estúpida para eso. Aunque podría ser mi gran excusa para ir con el psiquiatra a que me drogue legalmente, -socialmente aceptado y sin sentir culpa alguna-.
Tengo un problema con la incongruencia de mi organismo, mi cabeza piensa que debería de buscar nuevos horizontes y aprovechar mi soltería para conocer gente nueva, y por qué no, un nuevo amor; mi corazoncito me dice que debería guardar luto a los buenos y maravillosos momentos que también viví con ella, que le dé tiempo al tiempo, total el pedo aquí fue que la morra le faltaron eggs para tomar las riendas de su vida; y mi cola ya comenzó demandar atenciones al grado de decir, ¡Ya olvídate de todo, coge y ya! ¿Para qué quieres una relación ahorita?
Entre las distintas voces que emergen de mi puerquecito y la descripción de mi vida anteriormente hecha, me quedé girando en un tacón ¡Mendozaaaa! ¿Estaré tan mal que ni si quiera me doy cuenta?...
¡Momento! Ya no me auto mutilo, un punto a mi favor. Intento restablecer el vínculo con mis padres y bien que mal tengo contacto con la familia –le produciré un cortometraje a un primo y veo a mi tía Martha-, ayer en la noche Yun me dijo que ya me deprimía como adulto, acepto que estoy triste que a veces se me salen las lagrimitas porque yo hubiera esperado un final diferente, pero no estoy dispuesta a tirarme al precipicio por falta de amor -ya no me quiero morir como cuando se fue Zapata de mi vida-, y no robo tiendas.
Puedo considerar la idea de que tengo personalidad limítrofe moderada. Entonces, no soy tan excesiva además de estar aplicando el tan inalcanzable “equilibrio” que tanto trabajo me cuesta. No me fue tan mal, el precio tan alto no fue sólo por sexo, también incluye otros souvenirs como el aprendizaje.
Apenas es jueves y ya llené la agenda toda la semana respetando mi domingo de casita e hijo, bañaré a Carolo que buena falta le hace, arreglaré lo que falta de maleta de Romina –prometí ya no usar su nombre original y siempre intento cumplir mis promesas-, prepararé las cosas de la semana y no sé qué otra actividad me inventaré para no pensarla.
En una pachequez reciente dejé de sentirme mal por haberme enamorado en esta ocasión, si bien, es cierto que nunca la consideré el “amor de mi vida” que claro que pudo haberlo sido pero no quiso, me puse a pensar si es tan terrible como lo que he expresado yo y mucha gente a mi alrededor, por qué enamorarse de alguien así.
La mota me dijo algo: que vi algo en ella que mucha gente no ve y ni siquiera ella misma lo percibe. Tiene una increíble y vasta inteligencia que se divide en dos ámbitos: el egoísmo y en habilidades. La inteligencia emocional no es su fuerte, obviamente.
Yo siempre he tenido un concepto de pareja muy ideal, cuasi-inalcanzable, cuando la conocí no la visualicé como pareja, siempre pensé que sólo seríamos esas dos personas que se acoplan maravillosamente en el sexo. Pero fui descubriendo a lo largo del tiempo esas habilidades tan interesantes, y pensé muy en el fondo, si ella enfocara todo su potencial hacia arriba en lugar de abajo, llegaría al infinito y más allá… ¡y me encantaría verlo!
Dejó de importarme que no fuera toda una eminencia académica, con publicaciones, con los viajes y cultura globalizada, la miraba y me encantaba ver que era una simple mortal como yo, que venía casi-casi de donde mismo, con la misma infancia precaria y problemática, fuimos vecinas, nos tocó trabajar a temprana edad para ayudarle a nuestras madres, pero optamos por caminos distintos, ella por el risky-business opulento y yo por la onda laboral proletariada y mal pagada.
Instauré la ilusión de tener a mi lado a una mujer arrepentida de la “mala vida y el engaño”, fue mi mujer potencializada, fuerte, con carácter, experiencia, habilidosa, encantadora, hermosa, simpática, sexosa, trabajadora –eso lo demostró de un mes para acá-, con todas esas virtudes cómo no pudo haberse convertido en el “famoso amor de la vida”, tenía a mi lado una candidata a líder espiritual, político, de ventas y mercadotecnia, activista, empresaria exitosa… ¡ella podría ser lo que quisiera!
But she’s so selfish… Y contra eso me cae que ni Jesucristo Súper Estrella, el Dalai Lama, Krishna ni el Flying Spaghetti Monster, pueden… Ahora sólo me queda replantear mi vida en single, pensar cómo lograr esa vida que quiero, cómo obtener la meta de trabajar en lo que me gusta y que aparte se me pague por hacerlo, tener una relación que no sea eterna pero si prolongada, contar con una pareja que si sea pareja, viajar y conocer otros lugares para aprender un poco más sobre mi especie, y entonces, comenzar a proyectar mi trascendencia exitosamente.
No, no pretendas tener la razón no me vengas pidiendo perdón no me digas que ha sido un error que lo sientes Sentir de que sirve un futuro ideal construido en terreno ilegal o un pasado que me hace dudar del presente Y yo, me defiendo atacándote así retorciendo palabras de amor intentando que quieran decir lo que yo no me atrevo Y yo, me sorprendo diciendo que si retorciendo palabras de amor intentando que hagan por mi lo que yo ya no puedo No, no te inventes un nuevo color transparente como una traición camuflaje para una ilusión de mi mente Por fin, los milenios son un decimal un trocito de tiempo fugaz algo efímero y bien poco mas sin ningún valor Y yo, me defiendo atacándote así retorciendo palabras de amor intentando que quieran decir lo que yo no me atrevo Y yo, me sorprendo diciendo que si retorciendo palabras de amor intentando que hagan por mi lo que yo ya no puedo
Los milenios son un decimal una suma de cifras de tiempo sin mas voces nuevas, presentes, futuras, pasadas que van retorciendo palabras de amor construyendo edificios que no duraran un diseño de algo fugaz arquitecto de frases que me hacen dudar y que intentan decirme que no se lo que quiero
Y yo, me defiendo atacándote así retorciendo palabras de amor intentando que quieran decir lo que yo no me atrevo Y yo, me sorprendo diciendo que si retorciendo palabras de amor intentando que hagan por mi lo que yo ya no puedo
Fangoria – Retorciendo palabras de amor
Es mi tercer noche sola y sin angustias, llanto, paranoia o coraje. En cualquier otro momento de mi historia con Fabiola hubieran sido noches terribles, pero en esta ocasión es distinto, es porque se que ya no está, en dónde se encuentra y con quién. Realmente nunca nos habíamos separado en el lapso de un año, desde que nos reencontramos no dejamos de vernos y si no dormía ella en mi casa yo dormía en la suya hasta que un día decidió instalarse en mi pequeño hogar y yo la recibí gustosa.
Con su llegada vinieron nuevas cosas y se fueron otras, mi tranquilidad fue desapareciendo día a día, ya fuera por sus amistades problemáticas, sus relaciones perennes trianguladas, por sus fiestas a altas horas de la madrugada, su falta de compromiso a la casa, su adicción, las deudas con el banco y demás situaciones que ya ni siquiera recuerdo. El punto es que hoy caigo en cuenta de que ya no está en la casa, porque es la una con cuarenta y dos minutos de la noche y no estoy angustiada por no saber en dónde está.
He de reconocer que no siempre fue culera, en ocasiones se portaba linda y atenta, hacía como que le importaba no preocuparme y hacer las cosas "bien", pero justo cuando creía que la señorita ya había agarrado la onda y que iba encausada por el camino “correcto” me sacudía con una bofetada con guante negro retrocediendo no sólo lo que había avanzado sino todavía más allá “me enfiesté y se me hizo fácil” me decía con su cara de arrepentimiento, o bien, utilizaba su tono de cinismo tan característico y comentaba "perdón, soy una cabrona pendeja".
Hoy vi una película argentina de una madre que es adicta a la cocaína y una niña que apenas tiene nueve años y es más responsable e inteligente que sus dos padres buenos para nada, vi un gato que era idéntico a Nicolás –mi ex hijo que ahora vive con su abuela-, y me dio nostalgia estar sola porque si algo podía disfrutar mucho era ver películas con Fabiola. Siempre se paga por todo, ahora mi tranquilidad tiene un precio y es el de volver a adaptarme a la “soledad”.
Hoy me di cuenta que la mujer que ya no está a un costado mío pudo haber sido aquella que más importancia y poder hubiera logrado en mi vida, en el sentido de hacerme creer en la humanidad: que por más jodida, perdida, retorcida o distorsionada vida que tenga alguien llega un momento en el que entiende y aprende a procurarse una de mejor calidad.
La veo, la leo en el Messenger, la escucho por teléfono y una parte de mí me dice: ¿podrás volver a creerle? La credulidad me llevó al abuso, hoy por hoy me siento abusada de una persona que supuestamente me amaba, no niego que sienta algo por mí, pero también creo que lo que ella considera amor está algo tergiversado y lastima más que ser agradable.
Esta noche me doy cuenta que no soy tan chingona como ella creía, me admiraba por aguantar a gente como ella –tan difícil y problemática- pero creo que no soy esa mujer poderosa, si me canso, me enfado, me desilusiono y sobre todo tengo la capacidad de perder la esperanza, como cualquier simple mortal.
Extraño lo bueno de pasar mi tiempo con ella pero no extraño para nada sus abusos. Extraño su sonrisa chueca y encantadora pero no su cinismo. Extraño sus besos de “buenas noches y buenos días” pero no extraño sus llegadas a la madrugada borracha y drogada. Todo tiene un precio… la compañía, la euforia, el buen sexo, pero esta noche aprendí que también la tranquilidad.
No puedo dormir, mi cabeza da mil vueltas por hora... He de confesar que hace poco una amiga mía me pidió el favor de enseñarle cómo crear un blog. Al igual que muchos de nosotros, tuvo la necesidad de escupir el veneno que le atormenta en espacios como este, esperando que algo de ahí le revote. A falta de terapia, una escupidera.
Yo tenía toda la intención de hacer un post sobre Lia, que no tenía nada que ver con esto que estoy escribiendo. Pero resulta que su último post habla sobre un suceso que se dio la semana pasada y cambió por completo el contenido de mi presentación.
Me di cuenta que yo no tengo la capacidad de aguantar ciertas cosas, y que si las aguanto es porque me siento amarrada por una estúpida deuda con el banco que no puedo solventar yo sola, que necesito de mi "pareja" para pagarla. Hoy me di cuenta, que la persona con la vivo cree que soy una pendeja con capacidades.
Nunca creí que esa palabra pudiera tener una connotación tan-putamente-peyorativa... En este momento, me encantaría poder tener la capacidad de no necesitar del dinero de nadie... que pudiera tener la tranquilidad de decidir "me declaro incapaz de mantener una relación de pareja con ella... mis incapacidades no me hacen merecedora de tenerla a mi lado que busque a alguien mejor"...
Pero pienso en todas las consecuencias que me implican y mis pocas capacidades económicas... y tengo que tragarme mi orgullo cada que recuerdo que alguien me decía: Abdel, estas pagando el sexo más caro de tu vida.
Please forgive me I know what I do Don't restrain me now, not in the mood Standing naked in the rain One step closer to insane No one left here to blame
I'm moving forward, doing the best that I can I'm moving forward, doing the best that I can I won't begin to understand how this happened, What state am I in?
Now you're changing Your tune to set the mood Rearranging everything you do Sweeping up after my shame Hoping, praying to be saved
I'm moving forward, doing the best that I can I'm moving forward, doing the best that I can I won't begin to understand how this happened What state am I in?
I won't begin to understand how this happened What state am I in? Better:Sweet / Moving Foward
Doblaba –desnuda y con el cabello semirecogido- la ropa recién lavada sobre la cama mientras su novia preparaba algo de cenar. Abrió el cajón de los calcetines y miró unas medias negras enredadas, las sacó de ahí y metió las calcetas debidamente dobladas. Cuando extendió las medias se percató que eran como tipo liguero, de esas que usan las putas de antaño. Fue desenredando cuidadosamente y las dejó en un costado de la cama. Una vez que terminó de guardar la ropa en los cajones prendió la tv, cambiando de canal una y otra vez, sin embargo, no miraba realmente el aparato sino que con el rabillo del ojo observaba aquellas medias. En el otro extremo del departamento se estilaba una pasta fetuccini en el fregador, unos cuantos ingredientes eran mezclados en un recipiente para integrar todo al final en un sartén con mantequilla… se escuchó a lo lejos una risita. -¿Qué haces? -Je, je, je, nada todavía. -¿De qué te ríes? Oigo tu risa hasta acá. -Estoy jugando. -¿Con qué? -Con unas medias.
Volteó rápidamente y se dirigió hacia la cama topándose con unas piernas cubiertas con unas medias negras de maya sobre la pared blanca. Romina intentaba acomodar bien el liguero pero seguía torcido, mientras la otra mitad de su cuerpo estaba recostado en la cama. -No puedo acomodarlas, es un poco complicado. -¿Me dejas ayudarte? -¡Que acomedida! -Así es, yo siempre me acomido cuando puedo. Ven, acuéstate bien para poder acomodarlas.
Romina se acomodó en la cama y sonrió. Mariana se acercó lentamente y fue acariciando sus piernas hasta llegar a los dedos. Acomodó bien las puntas, el talón, fue jalando suavemente las medias hasta llegar a las piernas acomodando el liguero para que los tirantes quedaran simétricamente acomodados, haciendo equilibrio visual con una pelvis discretamente cubierta de vello. Después fue hacia el canasto en donde guardan los zapatos y sacó unas botas largas hasta la rodilla de una tela autoajustable y se las puso sin decir una palabra. -Me gusta cómo te ves. -Parezco una puta. -Pero muy sexy. -Ya, suficiente, solo quería ver cómo se veían pero ya me las voy a quitar. -No, tengo una idea mejor. Porque no sales al patio un momento y me dejas organizar un poco el ambiente. -Eso me suena a que me vas a coger. -Mmmh, algo hay de eso.
La levantó lentamente de la cama, la miró detenidamente escaneando cada parte de su cuerpo, la tomó de la mano y sacó al balcón. Después buscó la cajetilla de cigarros arrojándola por el suelo para que topara a los pies de aquella mujer recargada sobre el marco de la puerta. Quitó abruptamente todos los objetos que estaban sobre la cama, después sacó de uno de los cajones del buró un condón y un arnés. Se puso el arnés y el pantalón, acomodó el dildo de tal manera que no se viera. Corrió al baño, se lavó la cara, se recogió el cabello en una coleta y se lavó los dientes. Salió al balcón muy despacio y sin hacer ruido en lo que Romina miraba el paisaje y fumaba su cigarro dando la espalda. Se colocó atrás de aquel cuerpo desnudo con aquellas piernas entreabiertas y adornadas de tan sugestiva manera, comenzó a oler los hombros y después el cuello, se acercó al oído y comenzó a susurrar lo mucho que le excitaba verla así, tan femenina, tan sexosa, tan vulnerable. La tomó por la cintura y delicadamente fue subiendo sus manos hasta llegar a sus tetas enfriadas por el aire nocturno. Besos en el cuello, lamidas en la espalda, ligeros mordiscos entre las nalgas, olfateo frenético y la punta de la lengua en aquel rincón prohibido mientras colocaba el paquete del condón por dentro de su bota izquierda. -Nunca me imagine que te pondrías así. -Nunca me imagine que te vería así. -¿Te gusta? -Me encanta, es una delicia verte desde este ángulo y poder besarte entre las piernas.
Romina relajó su cuerpo y se tiró al goce, dejó que la manosearan, lamieran, olieran, besaran, comenzó a explotar aquel potencial de puta que estaba dormido, esperando despertar en el momento indicado: “Si me viera mi mamá… mis hermanos… Dios mío, soy una puta… ¡pero, qué rico!”. Mariana tomó una de sus manos mirándola fijamente a los ojos, la fue bajando hasta llegar al cierre del pantalón, Romina comenzó a frotar por fuera y poco a poco fue abriendo el cierre, se acercó a la cara de Mariana dándole un beso prolongado y jugoso para después bajarse. Saco el condón del sobrecito y lo colocó sobre el dildo. Lo cogió con sus dos manos y lo empapó con su saliva, Mariana levantó a Romina para empujarla sobre la barda, subió una de sus piernas con mucho cuidado e introdujo suavemente la punta de aquel dildo azul eléctrico. Romina se sujetó con una mano de la viga que cruza el patio y con la otra se sostenía de la barda del balcón. Mariana estaba tan excitada que no se dio cuenta en qué momento se había montado totalmente aquella mujer, de pronto, se encontró cargándola de las piernas y empujándola sobre el muro. Se prende una luz y se escuchan ruidos en el patio del vecino. Rápidamente guardan silencio, Mariana toma de la mano a su mujer y se la lleva a la habitación. Se escuchan los pasos entaconados de Romina por todo el pasillo hasta llegar a la cama, se sienta en una esquina con las piernas abiertas, se suelta el cabello y se tira en la cama: “esto es lo que querías, ¿no?, pues ven y cógeme”. Se acomodó por encima de ella y la miró detenidamente, tocó su cabello, sus mejillas y su pecho, con la otra mano la sujetó por la cintura, fue acomodando su cabeza sobre aquel cuello perfumado, y al unísono de un respiro, empujó su pelvis introduciendo aquel objeto de látex. Una sensación de calor invadió todo su cuerpo, era una sensación de fusión: un solo cuerpo en pleno movimiento. Romina gemía como pocas veces lo había hecho, sentía el ímpetu de su compañera –la cual se había transformado en algo totalmente andrógino-, entre el movimiento, las palabras, las expresiones corporales de aquella calentura desbordada, le produjo una excitación de lo prohibido. Distintas posiciones se desenvolvieron en el área de una cama que parecía más un campo de batalla, los cuerpos se estremecían por orgasmos de una o de otra. Mariana se cansa y decide acostarse para que Romina se monte sobre ella: un gran orgasmo y queda exhausta. Se recuesta sobre el pecho de Mariana para después acomodarse en un abrazo entrepiernado: -Increíble. -Sí, fue muy bueno. (Besos en la frente) -¿Cómo es que nuestro sexo es tan bueno? -No lo sé, pero la química esta impresionante… ¡pufff!, inverosímil. Pero, ¿qué crees? -¿Sigues caliente? -Así es.
Comenzó de nuevo el toqueteo, los besos suaves y prolongados, los gemidos leves hasta que se fueron incrementando a niveles apasionados. Se colocan en un clásico 69 y comenzaron simultáneamente. Pasaron menos de diez minutos cuando Mariana no pudo contener más y tuvo aquel orgasmo esperado… aquel que atragantó a Romina haciéndole escurrir fluidos por su garganta. -Ahora sí, ¿ya te vas aplacar o quieres más? -Es que, te veo y no puedo evitarlo. Tú tienes la culpa por traer puestas esas medias. -Ven, te quiero aquí arriba.
Romina generalmente opta por venirse mientras Mariana se sienta arriba de ella, así puede masturbarse y rozar suavemente con su mano los labios vaginales de su novia, esta ocasión no fue la excepción, no obstante, Mariana tomó una de sus manos y la mojo de saliva para que aquel frote frenético resbalara lubricadamente. La mano de Romina se movía cada vez más acelerada produciendo en su acompañante una rica sensación que se acumulaba en su clítoris al grado de no poder controlarla más. Se miraron fijamente como asintiendo que ya era el momento, sostienen, sostienen, sostienen… y sueltan un grito entremezclado de placer mutuo.
-Amor, ¿me pasas un cigarro? -Aquí está. -Estoy en shock. -¿Por nuestras horas y horas de fornicación? -También, pero más por nuestro orgasmo sincronizado. -¡Oh-si! Fue majestuoso. -Deberías de escribirlo. -Ja, ja, ja, está bien, algún día lo haré.
Hoy es un día triste para mi... mucho muy triste. Jennifer -mi lap top-, tiene una embolia. Al parecer su disquito duro esta dañado y eso le impide desenvolverse como lo hizo anoche. Eso signfica que tendré menos tiempo para escribir mis cuentos que tenía guardados en la memoria.
No tengo respaldo de nada, espero poder recuperar algo del banco de información tan amplio que existía en esa cajita negra con teclas lustrosas.
En fin, espero tener de regreso mis fotos, cuentos, tareas, imágenes, favoritos, música, videos, y del poder escuchar mi estación de radio en mi casa al momento de hacer quehacer, arreglarme para ir a trabajar, y demás actividades.
Extrañaré tanto a mi compu este fin de semana... sniffing... sniffing... Por lo pronto, ahogaré mis penas en un tarro de cerveza de barril oscura.
Mis parafilias son: Sadomasoquista, Voyeurista, Fetichista, Ninfomana, Frouterista, Exhibicionista, Hipoxifilia, Escatología Cibernética (jajajajaja)... Ah! y paidofilia rusa -bueno no necesariamente tienen que ser rusas, o.k.?!-