Crónicas Misceláneas / La Señora...
Parecía un sábado como cualquier otro de mi vida, pero a diferencia del resto, se manifestó una situación que no tenía todavía prevista. Caminamos los tres –mis dos hermanas y yo- por avenida Vallarta, muy sonrientes -habíamos fumado mota-, y con muy buen humor; es importante aclarar que los tres íbamos en actitud totalmente relajada y jovial. Fuimos a las Telas Parisina que están justo en el centro de la ciudad, con tres hermosos pisos con toneladas de telas y encajes por doquier; tristemente no fuimos los únicos, sino que había cientos de amas de casa comprando retazos y metros y metros al por mayor.
Alcancé a comprar sólo lo indispensable pero no pudimos disfrutar el lugar, por lo menos no como nos hubiera encantado. En algún momento de desesperación por tener que hacer larrrgas colas para que te atiendan o te cobren o te entreguen la mercancía, hubo una situación que atrapó mi atención y fue la cara desencajada de Nacho y Gil, pregunté obviamente qué sucedía y no quisieron contestar: "después te decimos, mana".
Por fin, me dicen los dos escandalizados que los chicos despachadores se habían atrevido insulsamente a decirles “señores”. Me sorprendió un poco, pero al ponerme a reflexionar, caí en cuanta que tal vez sus barbas los hacían verse un poco señores junto a los chicos que supongo no sobrepasan los veinte años. Evidentemente, no me sentí aludida porque no se refirieron a mí, además, si tomamos en cuenta que yo no tengo pelos en la cara y que mi outfit es un pantalón flojo con bolsas a los lados, unas chanclas y una playera de Che Sudaka, no soy candidata a que me digan señora... ¡Yeah-right!
Claro que los imberbes despachadores se divertían pendejeando con mi pedazo de tela, hasta que una muchachita tonta se le ocurre decir la frase más hiriente pero bien intencionada: “Ándale, Juan, ya no estés jugando, que no ves que la S-E-Ñ-O-R-A te está esperando”. Yo pensé, se ha de referir a alguien más… pero… ¡Un momento! ese es mi pedazo de tela, ¡No mamar! ¿Señora?, ¿señora?, ¡¿S-E-Ñ-O-R-A?!
Ese medio día fuimos tres los indignados, salimos muy inconformes de la tienda, y miren que nuestras expectativas eran muy altas y augurábamos un grato momento, pachecos entre miles y miles de telas. Total que lo único que pudo menguar nuestra frustración fue el venenoso pero bien acertado comentario de Nacho: “Como te ves me vi. Y como me ves, espero que algún día llegues a verte, ¡Ja!”.



2 Comments:
Im-per-do-na-ble!
Slds.
Luciana
Yo hubiera hablado con el gerente o con el supervisor jajajajaja
Publicar un comentario
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home