domingo, octubre 09, 2011

Crónicas Misceláneas / Disertación maternal...

Mamá y su Vocho


Espero a que mi madre llegue por mí, y para entretenerme un poco, me he puesto a cantar canciones en frente de la computadora. Veo la hora y pienso que ya es tarde, me sorprende sobre todo porque ella suele ser muy puntual, así que le marco a su celular para preguntar por dónde viene, pero no contesta.

Mientras canto mi canción favorita de Jarvis Cocker, This is hardore, escribo en mi muro del Facebook “I´m wating for my Mom ;D”, supongo que viene manejando y eso le impide contestar el teléfono, así que le marco a mi papá, pero me manda a buzón. De pronto, cruza por mi mente un escenario fatalista y pienso si habrá sucedido un accidente. Al asaltarme esa idea extremista, de que nada me asegura que algún suceso catastrófico se había presentado, siento una opresión en mi estómago, como del mismo tipo que ya había comentado un post anterior.

¿Qué sería lo que más me entristecería si mi madre estuviera muerta? Me he respondido en varias ocasiones. Tal vez, me afectaría comprender el hecho de saberme huérfana… pero después de razonarlo unos minutos, caigo en cuenta que no es por ahí. Después imagino que probablemente, me dolería no poder despedirme de ella y disculparme por todo lo que alguna vez le infringió un dolor o fuerte decepción por mi causa. Pero, confieso que eso de la culpa no es mi hit, así que ninguna de esas opciones responde mi pregunta.

Hoy nos veremos después de meses, hace unos días me di cuenta que había olvidado su cumpleaños –ya habían pasado casi tres semanas y media-, pero cuando charlamos le dije que tenía muchas ganas de verla y platicar, que necesitaba pedirle un consejo de mamá que probablemente podría cambiarme la vida laboral por completo.

En este momento comprendo, que si jamás la hubiera vuelto a ver, sabiendo que venía rumbo a mi casa para irnos a desayunar, e incluso, visitar aquel templo que dice haberme llevado durante años, porque según esto, tenía una deuda con la Virgen del Carmen por haberme encomendado a su protección, ya que temía que naciera tonta o deforme; cuando nuestro plan de hoy sería caminar por la Vía Recreactiva, llegar al café de viejitos donde siempre desayunamos cuando nos vemos. Si Rosa –mi madre- nunca más hubiese llegado por mí, puedo asegurar que estaría profundamente triste. Me hubiera generado una terrible frustración saber, que de haber recibido su consejo, se me habría otorgado una luz para poder transitar por un túnel oscuro.

Yo necesito saber de su viva voz, qué se supone debo hacer para tener a una madre contenta; ya que me veo en la imperiosa necesidad de tener que tratar a mi jefa como tal, sólo que Gloria –mi jefa- es como el tipo de madre a la que siempre le he huido: posesiva, controladora, machista, cerrada, orgullosa y rencorosa.

Lo más interesante del asunto es que, mi Rosa, alguna vez fue así, y evidentemente, toda mi vida me la pasé peleando con ella, e incluso, odiándola. Pero un día, nos sentamos a platicar en este café Madoka que tanto nos gusta, y me abrí con ella para poder entablar un diálogo, y así, lograr una convergencia y una relación armoniosa.

En alguna ocasión escuché un argumento que me gustó: “Ya no te peleas con tu madre después de los 27”. Es natural pelearse en la adolescencia y parte de la madurez; después de los 27, se supondría que has aprendido a negociar y dialogar, y sería terrible, que con este aprendizaje, no sea posible construir una relación afectiva ecuánime con una madre.

A pesar de que Rosa en algún momento de mi vida se había convertido en un objeto de repudio, me enorgullezco en decir que, hoy en día es una fuente de sabiduría popular importante para mí, que a pesar de que no tuvo estudios, tiene un “sentido común” muy sensible y tolerante. Aceptó dejar atrás todos esos prejuicios que le impedían comprender mis peticiones, logró aceptar que entre más quisiera controlarme y amarrarme, más desearía salir corriendo de su lado, por lo que decidió convertirse en amiga antes que madre opresora.

Necesito que Rosa me cuente cómo se convirtió de la madre castrante a la madre consciente, donde obviamente, sigue existiendo un vínculo intrínseco de ella hacía mí, porque me tuvo hospedada en su cuerpo por meses, y expulsarme de él, le implicó casi la muerte. Pero, aún con esos antecedentes, que en algún momento le hicieron creer que yo era de su pertenencia, entendió con mucha tristeza, que estaba en un error.

Gloria quiere ser esa madre a la que yo siempre he huido. No puedo con todas esas características que envuelven el concepto de madre castrante. Aún sin embargo, intenté hacer lo mismo que con Rosa: entablar un diálogo, explicar mis motivos por los cuales “tengo problemas con la autoridad”, como ella considera. Y de verdad, explicarle que no estoy peleada con la autoridad, simplemente no me gusta que me aturdan con gritos.

Para mí un jefe es igual a un líder, y su función como tal, es identificar las capacidades de los elementos que conforman el equipo de trabajo, y llevarlas al máximo; además, de generar el ambiente propicio para el desarrollo eficaz y eficiente de nuestra productividad. Ella no lo hace, se quedó en la idea de ser jefa y tener un grupo de subordinados, a los que les puede gritar y controlar, deseando que todos le tengan temor y no respeto.

Mi diálogo fue en vano, Gloria quiere ser madre opresora. Para poder darle eso que ella quiere, tengo que dejar de ser honesta. Por eso he buscado a Rosa, para que me cuente, qué cosas son las que tengo que hacer, para hacerle creer a una madre que estoy bajo su control, aunque eso, en el fondo, no sea cierto. Quiero que me cuente que fue lo que más le frustró de mi conducta, que muecas o expresiones le reflejaron mi insurrección.

“No me grites, mejor oriéntame”. Creo que esa frase es fundamental en mi estructura como individuo. Creo firmemente, que cuando dialogas suceden cosas increíbles, maravillosas, que permiten alejarte con respeto o acercarte con más seguridad a otro sujeto.

Mi madre ha llegado por fin, me encanta saber que no está muerta. Cuando estemos bebiendo nuestro café, le contaré que escribí sobre de ella, le confesaré que me siento muy orgullosa y que la felicito, pero sobre todo, le agradezco haber sido un espectador de su evolución. Hace diez años, ella para mí era Rosa y no la madre que siempre desee; hoy en día, Rosa se ha convertido en una mamá, como ella siempre quiso serlo para mí.

Where do the dreams of babies go
'Cause you know they're all so good
And they're also gone so fast
Keep all the guns at home
Help keep your momma safe
'Cause you know she pretty good too
Where is the night so warm and so strange
That no one is afraid
Of themselves
Here, pick up, dig, dig out those weeds
Out of your happy go lucky fields
Of such POLLUTED thinking
Where do the rockets find planets
Where do the rockets find planets
Where do the rockets find planets
Where are the dreams of the babies going
'Cause you know they're all gone fast
Take, take as much as you can
'Cause you know it's going so fast
And you know it's so good
Where are the man that mounted so brave
That they do not explode over everyone
Here, pick up, dig, dig out those weeds
Out of your happy go lucky fields
Of such POLLUTED thinking
Where do the rockets find planets
Where do the rockets find planets
Keep your guns at home
Keep your guns at home
Help keep your momma safe
You know she's all good too
She's pretty good
Where are all the dreams of babies going
Did you know they're all good

Cat Power - Rockets

3 Comments:

OpenID lucioblazz said...

Principios exhibicionistas...

10:16 AM  
Blogger La ninfa vouyerista said...

Y quién no lo es, en el fondo? ;)

1:02 PM  
Blogger Salomè said...

tiene razòn la ninfa
yo me asumo como una

11:50 PM  

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